Y efectivamente… A mí me sirvió

Fran Fernández, autor de este artículo, finalizó sus estudios de Bachiller en el Colegio Helios en el curso 2007-2008. Eligió la optativa de alemán de 1º E.S.O. a 1º Bachiller y participó en el 3er y 4º Intercambio.
Apasionado de la lengua y cultura alemana, amplió sus estudios de alemán, asistiendo a varios cursos intensivos en el Centro Alemán de Valencia y realizando un intercambio privado durante el verano. Además de presentarse a distintos exámenes oficiales del Goethe Institut, actualmente estudia alemán en la E.O.I.

Este curso ha empezado la carrera de Derecho.

Resulta especialmente emotivo ver en este espacio dedicado al ya mítico intercambio MPG- Colegio Helios como, tras años de que algunos de nosotros participáramos en él, aún sigue habiendo ese espíritu y esa ilusión por el alemán y el Intercambio (sí, intencionadamente escrito con mayúscula) que a todos en nuestro momento nos abordó con semejante entusiasmo.
            Considero personalmente que es un logro extraordinario de la dirección del Colegio Helios y en especial del Departamento de Alemán todo lo relacionado con ésta institución ya consolidada en el ámbito del Colegio como son los intercambios. Un logro que no sólo se fundamenta en su mera existencia y continuación sobresaliente, y que no sólo alimenta a una meta y objetivo de interés unilateral; sino que los pilares básicos de ese reto alcanzado son todos aquellos que como mis compañeros de orla y yo contribuyeron y contribuyen con humilde ilusión al indispensable y eficaz trabajo del Departamento. En suma, todo ese esfuerzo se ve reflejado en las personas a quienes van dirigidas este tipo de experiencias: Ese es el mayor logro a mi juicio de los sucesivos intercambios con Alemania.

 

            El relato que firma Daniel Ramón, compañero mío de intercambio y desde entonces íntimo e inseparable amigo, da constancia de todo lo que le supone a una persona el haber aprendido alemán. Uno queda perplejo al ver que una decisión aparentemente tan sencilla como escoger la asignatura de alemán, junto con esfuerzo e interés, puede dar unos frutos tan abundantes y cargados de riqueza personal que marcan momentos importantes en el desarrollo no sólo de la vida académica sino también en la vida cotidiana de un ser humano.

 

            Muchas veces, desanimado por la aparente dificultad del idioma pude comentarle a Daniel que a dónde iríamos a parar conociendo las dichosas declinaciones y los complejos términos que componen el léxico alemán: A día de hoy se me presenta la respuesta más sorprendente y admirable que en el momento de aquella pregunta no pude imaginarme.

 

            Con una proyección académica sólida y el conocimiento del lenguaje que ahora nos ocupa ya se dirige a una aventura que le va a llevar a finalizar sus estudios sobre Administración y Dirección de Empresas en Bremen, insigne ciudad del Norte de Alemania.

 

            Mas no se debe caer en los tópicos de que el conocimiento de una lengua está reservado para ciertas trayectorias futuras muy determinadas. Como bien cuenta Daniel Ramón,  el contacto humano es evidente e indiscutible, igual que el enriquecimiento, pero en cualquier momento de la vida se encuentra una utilidad que justifica y agradece los años de estudio, por muy lejana al conocimiento de una lengua que sea esa utilidad. Yo soy estudiante de Derecho. Caerá el lector en la idea de que el Derecho es un doctrina en la cual el alemán no tiene mucha practicidad, nada más lejos de la realidad: Poder leer a los grandes juristas del mundo, en su mayoría austriacos y alemanes, en su lengua materna aporta con intensidad a la comprensión y al entendimiento de ciertos conceptos que en su traducción pierden parte del significado original.

 

Este hecho en un punto diminuto en las ventajas que se derivan del conocimiento del idioma. Por ello, al leer relatos como el de Daniel y al analizar ciertas experiencias personales y también ajenas de terceros, uno se enorgullece y se siente partícipe de ese logro cuando puede observar y se ve reflejado en el entusiasmo e interés de aquellos que estudian alemán como nosotros lo hicimos tiempo atrás y en aquellos que se les llena la mente de buenos recuerdos al oír el nombre de Göttingen.

 

Con todo esto, sigo animando a la organización del Colegio y a todos los estudiantes de la Optativa a continuar con este maravilloso evento que sobran ya las palabras para describir. Fue para muchos, lo es para otros cuantos y lo será para venideros una experiencia de la cual saldrán encantados y muy satisfechos.

 

Me gustaría cerrar este escrito con un bonito verso del poeta Friedrich Schiller, que dice así: “Freudig, wie ein Held zum Siegen” (Feliz, como un héroe hacia la victoria). Efectivamente todos nosotros, ex-alumnos, coordinadores, estudiantes y alumnos participantes nos dirigimos de manera más o menos directa contentos hacia nuestra particular victoria que son estos intercambios.

 

Un saludo a toda la Comunidad del Blog de Alemán.

 

Francisco Fernández Sánchez

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Publicado el noviembre 28, 2008 en ENTRADAS ALUMNOS. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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